Taller: Mapeando la vida del barrio

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> Convocatoria de la Casa del Barrio

Pues sí, nos hemos venido aquí, al Alto, con las de la Casa del Barrio a hacer eso, Barriando: una mirada al barrio a través la experiencia de quienes lo han vivido mucho o poco, antes y después, desde afuera y desde adentro. Y lo hicimos en tres (y puede que más) partes. En la primera nos reunimos unas pocas para ir preparando el encuentro, hablar de qué categorías se podrían usar, porqué y pensar en cómo lo haríamos. En la segunda, plasmamos sobre el mapa ejemplos de dichas categorías. En la tercera, nos volvimos a juntar para extraer conclusiones de lo que había quedado reflejado en el mapa. Y por último, molaría que existiera una cuarta parte, aún por venir, donde estas conclusiones llevaran a la acción, o ayudaran a la transformación de la realidad por parte de las personas que participamos en el taller u otras que quieran tomar el guante.

mapeando carabanchel alto

Parte I: categorías

Esto fue el lunes 1 de febrero y el resultado fue una charla bien amena en la que recorrimos el barrio de norte a sur y de este a oeste de la mano de los recuerdos de todas, señalando temas que nos parecieron relevantes y que al final decidimos organizar, así, sobre la marcha, de la siguiente manera:

  • Vida y muerte: cualquiera que viva en Carabanchel sabe que aquí la muerte está muy presente. Los tanatorios y los cementerios son solo los espacios más visibles y más grandes, pero a veces muy cerca de ellos se encuentran otros igualmente lúgubres y terroríficos, que reflejan igual o más claramente el lado más oscuro de Carabanchel: el Mercadona o el McAuto. Pero al mismo tiempo hay vida (vidilla) y mucha. Aunque claro la muerte siempre nos ha llamado más la atención.
  • Control y represión: en realidad dudamos durante mucho rato si esta era una categoría muy distinta a la de Muerte, pero decidimos darle un lugar propio a esos monumentos del control estatal de los que gozamos en estos lares: la Cárcel derruida, el nuevo CIE, mucho más vistoso, el psiquiátrico, los colegios religiosos, orfanatos… toda la cadena de control y represión en un solo barrio, desde la más amable hasta la más cruda.
  • Las luchas: porque donde hay represión hay lucha y viceversa, Carabanchel Alto también tiene una larga historia de lucha, de todos los colores y con todos los resultados.
  • Convivencia: como en todas las periferias, ya lo sabemos, aquí hay gente de todas partes y estas personas cuando no están tirándose de los pelos y gritandose conviven y muy agusto, luego veremos donde.
  • Fronteras: Carabanchel es el barrio de los muros y en el Alto y hay varios ejemplos. No penséis solo en altas paredes o en vallas, aunque hay muchas, también hay otros muros mentales, sociales que dividen tanto o más que los físicos y que están por todas partes.
  • No Barrio: Aquí nos la jugamos. Hay lugares que no son barrio o que no son tan barrio como otros: el PAU a las 12 de la mañana, Aguacate después de las 5, lugares donde nadie tiene nada que hacer casi nunca.
  • Economía: en el sentido más amplio. Como se busca la vida la gente. Desde las formas más indignas de trabajo por cuenta ajena hasta la más hermosa forma de rebuscar entre los desechos del mercado el sustento del día.
  • Arte y cultura: espacios donde se crean y se reproducen prácticas más deseadas por sus características estéticas que por otras, aunque siempre ha estado bien visto criticar, denostar y cubrir de barro hasta el cuello a los que tienen más poder.
  • Deterioro: el resultado del abandono institucional, sí, pero también una prueba de la incapacidad que aún tenemos para autogestionárnoslo todo.

Ya sabemos que hay más categorías, sabemos también que estas no tienen que ser las mejores, ni las más representativas, por eso solo decimos que son las que nos salieron en ese momento y que nos fueron muy útiles para animar la tarde de ese 1 de febrero.

Más allá de eso añadimos otra variable: el tiempo. Por primera vez en un taller de mapeo de Carabancheleando cogemos a la dimensión más arisca, la más dificil de delimitar, la más subjetiva y la pegamos en un mapa con pegamento de barra. Cada una de las categorías que hemos mencionado tendrá un icono (ya los veréis) y cada icono irá pegado en una tarjeta cuyo color representará un presente o un pasado más o menos lejano en la forma que indica la leyenda que sigue:

  • Azul = Presente
  • Blanco = Pasado reciente (unos 10 años vaya)
  • Gris = Pasado lejano (más de 30 años o así)

Estas tarjetas con los iconos y las explicaciones que cada persona quiera incluir o no, irán pegadas al maravilloso mapa que hemos conseguido gracias a Miguel y de esta manera veremos en qué lugares pasan qué cosas. Pero esto será en la Parte II.

Parte II: mapeo

CAM00911 Con las categorías y los colores aún frescos quedamos para la segunda parte de Barriando el 5 de febrero. En la Casa del Barrio presentaban dos libros sobre las historias subjetivas de dos barrios distintos, uno de ellos Carabanchel Alto (Carlos Barciela – Recuerdos del Madrid de posguerra) y otro Simancas (Papo Cabrahigo – El pasado no dura nada). Parecidos en algunas cosas, muy distintos en otras. Vimos (oímos) cómo las periferias no son iguales: por un lado las experiencias de vivir en un pueblo que se está convirtiendo en periferia por el avance de la gran ciudad y la planificación urbanística desde arriba; por otro, las de un barrio nuevo, inventado desde la nada, para concentrar la pobreza que emigra desde el campo para instalarse en los alrededores de esa ciudad que necesita mano de obra barata. Y aunque para nada somos deterministas, no deja de sorprender que estos dos entornos coincidieran con sendas imágenes de la infancia, una mucho más positiva, como si añorara un paraíso perdido; mucho más descarnada la otra, sin concesiones. Ambos testimonios muy interesantes. Y mucho más su contraste.

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Entre poemas de Voz de Tiza empezamos un taller de mapeo en el que repartimos unos iconos guapísimos que representaban cada categoría y también las tarjetas de colores, junto con tijeras, pegamento y rotuladores. Un kit de mapeado completo. (aquí puedes ver los iconos que utilizamos extraídos del amplio – y genial – repertorio que ofrecen Iconoclasistas).

Captura de pantalla 2016-04-04 11.55.54El resultado – no podría ser de otra manera – fue un mapa bastante chulo que fue pasando de vacío a lleno, luego a muy lleno y finalmente a petado, de líneas, iconos, nombres, historias y biografías. De formal, normal, institucional fue pasando a subjetivo, colectivo y crítico. De las líneas rectas, avenidas y edificios a las curvas, los garabatos, las reivindicaciones y los recuerdos.

Parte III: conclusiones

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Cuando por fin lo conseguirmos, algunxs nos volvimos a juntar para pegarle un repaso al mapa y tratar de extraer conclusiones sobre lo que allí había quedado representado. Esto es lo que sacamos más o menos en claro:

1) Una vez “intervenido” por la gente, el mapa se muestra como una     maraña de flechas, líneas, dibujos y pensamientos, positivos y negativos, como la vida, donde todo se entrecruza. Muy distinto de los siempre asépticos mapas oficiales donde la línea recta y el orden predominan.

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2) En Carabanchel Alto destacan grandes islas, rodeadas a menudo de muros y fronteras físicas que impiden el paso de la gente y que, entre otras cosas, ocultan y albergan los cuarteles, los colegios, los cementerios, los sanatorios y los polígonos y que son nuestro “NO BARRIO”

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3) Pero claro, no va a ser todo no-barrio. Aunque estas grandes islas son lo que predomina a primera vista, existen zonas entre medias donde se desarrolla la vida, la vidilla, de la gente, con sus viviendas, tiendas, plazas y otros lugares comunes: son las zonas de “BARRIO”. El contraste con Carabanchel Bajo en el mapa es grande, allí la situación sería la opuesta: predominio de zonas de barrio, pero también salpicadas aquí y allá de islas del tipo Finca de Vistalegre, donde no podemos vivir.

4) No se han reflejado apenas espacios de vida en común, pese a que ese era el objeto del taller. No quiere decir que no haya, por supuesto, pero seguramente sí que no destacan ni por su número, ni por su importancia.

5) Si hubiera que destacar alguno de esos espacios de vida en común, ese es el Parque de las Cruces: verdadera concentración de vida, escenario de fiestas populares, festivales de música, reuniones de migrantes los domingos, auto-organización popular de Ecua-voley, etc, caza y pesca de cangrejos, carreras de roedores, avistamiento de aves… Destacamos como veis, la heterogeneidad del espacio, de las actividades y de los seres humanos y no humanos que lo usan, frente a la homogeneidad de otras zonas del barrio como el McAuto o el Isla Azul (donde no avistarías ni una jodida paloma). El polígono donde montarse una cancha de Ecua-voley sería un rollo…

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6) En cuanto a los espacios de resistencia y las luchas en el barrio, nos llamaron la atención los cambios a lo largo del tiempo (punto para el mapeado de la dimensión temporal!). En el pasado las luchas tenían un objeto más concreto y definido: la dotación de servicios básicos, la insumisión a la “mili” obligatoria, la creación del Parque de las Cruces, la retirada de los parquímetros, etc. Por el contrario, en el presente más que luchas destacan los “espacios de resistencia”, más relacionados con la construcción de modelos de vida diferentes y la autogestión de algunos aspectos de nuestra vida: la Casa del Barrio, el Festi-K, huertos como el de Aliseda 18, etc.

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7) El mapeado muestra (sorpresa) un leve sesgo de carácter negativo (especulación, muerte, tibias cruzadas y calaveras, ausencia de vida de barrio…), vamos, un claro rechazo de los participantes al modelo de ciudad neoliberal, representado sobretodo en el PAU. No hace falta que lo digáis, también somos conscientes de que parte de las personas que viven en el PAU no estarían de acuerdo, probablemente las más favorecidas por el acceso diferencial a los recursos que este nuevo modelo de ciudad proporciona.

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8) El mapa, tanto la versión oficial inicial como su versión “tuneada” con las intervenciones de la gente, muestra claramente como los usos del espacio están entremezclados en la parte antigua del barrio, mientras que las actividades están separadas espacialmente en el PAU, conforme a su planificación: ocio, vivienda, compras, etc. Le Corbusier seguramente vendería su casita baja en la calle de la guitarra y se pillaría una máquina de habitar muy cerca de la Avenida de la Peseta.

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9) Una curiosa asociación surgió a lo largo del taller, la que vinculaba el cementerio de Carabanchel con el centro comercial Isla Azul: no solo por su cercanía, que ya es bastante llamativa, sino porque ambos son lugares bastante hostiles a la vida (y a la vidilla) del barrio, en uno prima el puro intercambio económico estéril, relaciones sobretodo comerciales y laborales, la espectacularidad, la luz, la publicidad, la negación de lo social, es decir, una forma de muerte. Y en el otro….

CAM0094710) Desde el principio se destacó la falta de espacios relacionados con la vida cultural, como si eso no fuera con las periferias urbanas. Profundizando más en la cuestión, podríamos decir que los pocos que hay (como la biblioteca municipal Luis Rosales), no son significativos para mucha de la gente del barrio. Destacada excepción sería La Casa del Barrio, fantástico espacio autogestionado donde sí se organizan eventos culturales de gran relevancia y donde la gente se lo pasa pipa (talleres de mapeado, recitales, conciertos, charlas, etc.)…

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11) No nos hemos olvidado de otro lugar del que todo el mundo habló y no para bien: el solar donde se ubicaba la antigua cárcel de Carabanchel: principal cárcel de la represión franquista, y Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) en nuestra actualidad “democrática”, que encierra a migrantes sin papeles antes de su expulsión. Espacio donde se entrelazan múltiples historias y significados, casi todos terribles. La ausencia física de la cárcel – no del CIE, por supuesto – contrasta con la memoria del lugar, reivindicada por el “Jardín de la Memoria”, homenaje anónimo y no oficial a tantos presos que pasaron por aquí y que es frecuentemente destruido y reconstruido por diferentes habitantes del barrio.

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12) Por último pero no menos importante hay que decir que las personas, al menos las que vienen a nuestros talleres, no respetan nada las fronteres administrativas de los barrios. Enseguida se desparraman por todo el mapa, en este caso hacia Carabanchel Bajo. sin embargo, y aquí viene lo interesante, apenas hubo referencias sobre la parte de Aluche que también estaba en el mapa y que esta geográficamente a tiro de piedra, como si no hubiera comunicación y trasiego interbarrios.

13) Y metodológicamente también extrajimos conclusiones, por supuesto (que las tarjetas tapan mucho el mapa y sería mejor imprimir los iconos en diferentes colores para expresar el tiempo, que la dimensión temporal complica mucho el mapa, que es preferible poner tarjeta/icono/explicación sobre el mismo lugar del mapa al que se refiere, etc.). Pero eso es otra historia.

Parte IV: acción

Y después del taller de mapeo, ¿qué? Porque en Carabancheleando nos gusta decir que hacemos “investigación militante”: dar vueltas colectivamente a lo que pasa en nuestro barrio y las periferias urbanas, para que pueda contribuir a la acción de los movimientos sociales. La verdad es que esto es lo más dificil y pocas veces logramos que se concreten acciones a partir de lo hablado en los talleres, como si el análisis estuviera desconectado de la acción. Aún así, creemos que estas pistas son nuestro granito de arena y a partir de aquí que cada una haga y se organice para transformar su entorno de la forma que le parezca. En esta ocasión, sí se han lanzado un par de iniciativas a partir del taller que nos parecen interesantes. A ver si se concretan. La primera tiene que ver con la ausencia de lugares de convivencia y el aumento de los lugares deteriorados en nuestros barrios: solares abandonados a la espera de un nuevo boom inmobiliario, jardines sin mantenimiento, calles sin apenas servicio de limpieza, etc. Se trataría de plantar árboles autóctonos en esos lugares, dotándolos de vida. La segunda iniciativa, si cabe todavía más molona, tiene que ver con todos esas zonas que hemos calificado de NO BARRIO: nos vamos de bicicletada a rodeárlas, atravesárlas, y reivindicarlas como espacios para el barrio y para la vida en común. Nos haremos eco de estas convocatorias cuando se produzcan.

 

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Una respuesta a “Taller: Mapeando la vida del barrio

  1. Muy buen taller, enhorabuena. Estamos muy de acuerdo con todo lo comentado y hablamos por experiencia ya que vivimos en el PAU durante 4 años y otro más laboral mente. Siempre recordaremos los largos paseos huyendo del PAU hacia el auténtico Carabanchel. Esos bares añejos catalogados como “duros”, esas calles con historia con sorpresas en cada esquina esos edificios y esa vidilla que nunca podrá tener un barrio como el PAU. Triste lo de Isla Azul sí. Que pena ver a donde se dirige la sociedad. Gracias a que cada vez existen más iniciativas en sentido contrario.

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